Aug 102010
 
El don de la presencia no depende de tu apariencia

Nunca olvidaré el sentido de dignidad que emanaba Carmen de sí misma. Era una mujer alegre y coqueta que expresaba su pasión por la vida. Era una mujer casada que todos los viernes se ponía sus mejores atuendos y se perfumaba con su fragancia más exquisita para salir a bailar con su marido.  Era una Lee más